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Colocación de Mampostería

Colocación de Mampostería

1. Introducción

En el capítulo anterior, se vieron los distintos procesos por los que pasa la piedra desde el momento en que, siendo parte de una formación rocosa, es extraída, manufacturada y acopiada para su posterior uso en una obra de fábrica.

Este capítulo se centra en el trabajo con la piedra en la mampostería, su colocación y las condiciones mínimas que debe cumplir una obra bien ejecutada. A sí mismo, se tratarán con más profundidad los diferentes tipos de mampostería, los elementos singulares que intervienen en una obra de mampuestos y las condiciones de seguridad e higiene que se han de considerar en toda obra de construcción.

Hay que hacer hincapié de nuevo en la antigüedad de algunas de las técnicas constructivas que se emplean en el trabajo con la piedra, considerando su condición como material de construcción más empleado a lo largo de la historia, y su adaptación a los tiempos en que vivimos, con una intensa mecanización que facilita mucho el trabajo, pero que provoca la paulatina desaparición de oficios y especialidades de gran tradición dentro del gremio de la construcción.

2. Construcción de fábricas de mampostería.

La construcción de fábricas de mampostería tiene unas características que varían únicamente en el acabado del paramento o en el uso o no de mortero. En la mampostería en seco, no se utiliza ningún tipo de mortero o aglutinante para fijar las piedras, manteniéndose estas unidas aprovechando su propio peso. A veces, se utilizan tierra o pequeñas piedras para nivelar las grandes piedras, pero no es frecuente, y las piedras así ensambladas se sostienen por su propio peso.

2.1. Usos de las fábricas de mampostería.

Se usan en la construcción de muros portantes, tanto de fachada como de interiores. Pueden ser muros estructurales que cierran o compartimentan el edificio y reciben las cargas de otras estructuras, trasladándolas al suelo, o pueden, en el caso de estructuras porticadas, cumplir la función de cerramiento del edificio. Pueden tener huecos de paso o ventilación. Presentan las características necesarias para actuar como cerramientos del edificio en cuanto que son buenos aislantes acústicos, además de presentar una notable inercia térmica, por su baja conductividad de temperaturas.

2.2. Condiciones de ejecución.

Cuando se comience a ejecutar una obra de mampostería de piedra, el primer paso será la limpieza de los mampuestos, regándolos con abundante agua para eliminar el polvo y las costras superficiales que puedan traer de la cantera. Esta operación, además, hidrata las piedras, que consiguen aumentar su adherencia con el mortero. Los lechos de las piedras y las caras que pre sentarán en las juntas se deberán preparar con mazo, teniendo en cuenta tipo de mampostería que se esté realizando, con las características de acabado específicas de cada una.

 

Ejecución de obra de fábrica de mampostería en seco.

En la mampostería en seco, no se usa mortero para unir la fábrica, pendiendo de la seguridad de los muros y de la colocación que presenten piedras. Para que las piedras encajen bien unas con otras, se desbastarán con martillo hasta darles forma, evitándose las piedras redondeadas.

Ejecución de obra de fábrica de mampostería ordinaria, escafilada, careada y concertada.

Básicamente, la forma de realizar o ejecutar obras de mampostería en las que se utilice mortero es la misma. La única diferenciación que se debe aplicar es en el acabado que se dará a la piedra que se emplee, que se adaptará a las características del tipo de mampostería de que se trate.

Los mampuestos, una vez limpios e hidratados con un riego previo, estarán listos para ser colocados en obra. Se deben asentar sobre una capa continua de mortero, llamado tendel, que servirá de unión adhesiva con la superficie que se encuentre debajo, procurando conseguir un conjunto macizo y sin huecos.

 

2.3. Secuencia de los trabajos. Proceso operativo.

Los muros de mampostería pueden aparecer integrados dentro del proceso constructivo de un edificio o aparecer aislados en forma de muros de contención, de separación de fincas, etc. En ambos casos, es necesario realizar una serie de actuaciones, unas previas y otras a lo largo de la ejecución de la obra, que comienzan con los replanteos y terminan, por ejemplo, con la realización de cubiertas.

Trabajos previos.

Los trabajos previos a la ejecución de un muro de mampostería son los que se describen a continuación.

 

1. Replanteo.

El replanteo es uno de los pasos previos a casi cualquier operación en una obra. Se trata de componer, desde puntos de referencia fiables, la figura o forma de lo que se quiere construir, realizando las labores de trazado sobre el terreno de la disposición de los muros que sean necesarias y que obedecen, normalmente, a la distribución del edificio.

2. Ejecución de las cimentaciones.

Las cimentaciones son un conjunto de elementos estructurales que tienen la misión de transmitir al suelo el peso de una edificación o de cualquier elemento apoyado en ellas, distribuyendo las cargas de forma uniforme para que no superen la presión admisible por el terreno. Como la resistencia del suelo en la que se apoya una edificación es, generalmente, menor que la de los pilares o muros que soportará, el área de contacto entre el suelo y la cimentación deberá ser proporcionalmente más grande que los elementos soportados.

3. Acopio de materiales.

Al iniciar cualquier obra, se debe realizar una planificación anticipada para prever la acumulación de los materiales que se van a utilizar. Esta acumulación organizada de materiales en obra es lo que se llama acopio.

Fases de ejecución de la obra.

Durante el desarrollo de las obras de mampostería se pueden contemplar las fases que se describen a continuación.

1. Asiento de la mampostería.

El asiento de la mampostería utilizando mortero permite apilar con más facilidad y a mayor altura las piedras que forman un muro. El asiento de las piezas de mampostería se realiza colocando las piedras en hiladas horizontales, lo más cerca posible unas de otras, para dejar el menor porcentaje de huecos entre ellas, seleccionando su mejor cara para los paramentos vistos del muro.

2. Montaje de andamios.

Los andamios son las estructuras, normalmente de acero o aluminio, que se usan habitualmente en obras para permitir el acceso de obreros y materiales a todos los puntos de trabajo en altura de un edificio en construcción. Este tipo de andamios se llaman de trabajo.

 

3. Coronación de muros.

Cuando, al realizar una obra de fábrica de mampostería, se alcanza la altura que se precisa para el muro, a la parte final de este se le llama coronación. La coronación debe estar nivelada horizontal u oblicuamente, según las necesidades de la obra. Las piezas que se emplearán en la coronación deberán ser grandes, de forma que abarquen el ancho del muro, y planas por la cara superior, para que el conjunto terminado ofrezca una superficie lisa y homogénea.

 

 

2.4. Longitud y espesores.

La longitud y los espesores que se hallan en los muros de mampostería de piedra no obedecen a ninguna norma fija, sino que, más bien, estos elementos deben ser estudiados individualmente para determinar las dimensiones apropiadas para cada caso.

Espesores en muros portantes o de carga.

Los muros portantes de carga o de cerramiento cumplen con la misión de cargar y soportar los esfuerzos de compresión de todos los elementos que se apoyan en ellos, además de los esfuerzos que el peso de los mismos muros genera. Para calcular el espesor de los muros, se debe tener en cuenta la relación entre el peso que soportan y la capacidad de trabajo de los materiales que los componen. La distribución de fuerzas en un muro de carga se realiza de forma vertical, de arriba hacia abajo, aumentando con el peso del muro hasta llegar a su base. Esto quiere decir que si se quiere que un muro trabaje eficazmente, deberá ir aumentando su espesor al ir incrementándose la carga, llegando a ser más grueso en la base que en la parte superior, resultando que la vista de una sección del muro apta para soportar cargas tendría la figura de un triángulo o muro inclinado.

Espesores en muros de contención.

Los muros de contención son un tipo de estructuras rígidas utilizadas para retener algún material, generalmente tierras, evitando que invadan alguna superficie que se necesita que permanezca libre de esos materiales. El ejemplo más claro del uso de los muros de contención se encuentra en los taludes de las carreteras, donde se utilizan para detener masas de tierra u otros materiales sueltos. El principal tipo de muros de contención en el que se emplea la mampostería de piedra se denominan muros de gravedad, tienen normalmente un perfil de muro inclinado (más grueso por abajo, menos grueso por arriba) y dependen principalmente de su propio peso estructural para asegurar la estabilidad.

La base del muro será 1/3 de la altura del mismo.

 

 

2.5. Alineación y nivelación. Planeidad y aplomado.

Al realizar muros, tabiques, cerramientos y, en general, cualquier obra de fábrica, hay que fijarse en que se cumplan una serie de propiedades que determinan si estas fábricas están bien ejecutadas o no. Estas propiedades a cumplir son:

- La alineación, que tiene como objetivo que los muros, tabiques, etc., no se salgan del dibujo del plano marcado por el replanteo.

- La nivelación, que tiene como objetivo que las hiladas estén construidas en forma horizontal, es decir, paralelas a la línea horizontal que marca el horizonte. Un muro bien ejecutado presentará todas sus hiladas al mismo nivel.

- La planeidad, que tiene como objetivo que los paramentos presenten una superficie lisa y plana, sin resaltes ni rehundidos que puedan apreciarse a simple vista al mirar los paramentos lateralmente.

- El aplomado, que tiene como objetivo que el muro esté construido perfectamente vertical.

Las herramientas que se utilizan para el aplomado y la nivelación de los muros de mampostería o de cualquier tipo son las que se describen a continuación.

Nivel de burbuja.

Es un instrumento de medición utilizado para determinar la horizontalidad o verticalidad de un elemento, según se posicione.

 

  

Manguera de nivel.

Herramienta muy simple formada por un tubo de PVC transparente que se llena de líquido y que sirve para pasar puntos de nivel.

Plomada.

Es una pesa de plomo o de otro metal, cilíndrica o cónica, colgada de una cuerda. En la parte superior tiene una chapa o pieza de madera, por cuyo centro pasa el hilo.

Miras o reglas.

Piezas metálicas o de madera, de sección cuadrada o rectangular y de longitud variable, que se usan en albañilería como apoyo para diversos trabajos. Colocadas verticalmente, sirven como ayuda para la construcción de un muro.

 

Hilos o cordeles.

Hebra larga, delgada y flexible que se obtiene al entrelazar o hilar fibras textiles de cualquier origen. El objetivo del hilado es transformar las fibras individuales en un hilo continuo cohesionado y manejable.

2.6. Tolerancias.

Las tolerancias dimensionales en arquitectura determinan un rango de valores permitidos para las desviaciones estructurales que puedan producirse una construcción. En cada proyecto de obra, se deberá adoptar y definir el sistema de tolerancias admitidas, que se recogerán en el pliego de prescripciones técnicas particulares.

3. Utilización de anclajes en la colocación de mampuestos.

Los anclajes son unos conectores, generalmente metálicos, que sirven para afianzar un elemento de fábrica con cualquier otra estructura, normalmente de hormigón armado, de acero o también de fábrica. Existen diferentes tipos de anclajes según los elementos a enlazar y se emplean para evitar que se transmitan esfuerzos no deseados (producidos por movimientos de la fábrica o de la estructura), que puedan producir el agrietamiento de la fábrica.

- Anclajes de conexión empotrados (sin libertad de movimiento). Se emplean cuando se pretende una unión lo más rígida posible entre los dos elementos a conectar entre sí. Para conectar fábricas con estructuras de hormigón, se suelen usar como anclajes aceros corrugados fijados con algún tipo de adhesivo químico.

- Anclajes de conexión con libertad de movimiento. Se emplean entre muros de carga y otros elementos, cuando se pretende que no se transmitan los esfuerzos que sufre cada uno, por separado, al otro elemento. Pueden ser:

 

- Tipo Z, que permite un movimiento estructural. Su uso más frecuente es para unir muros de carga con muros de arriostramiento, cuando no se desea transmitir el esfuerzo vertical del muro de carga, originado por la gran diferencia de carga, al muro arriostrado.

- Definición de arriostrar: colocar piezas en forma oblicua o diagonal en los rectángulos de una armazón o estructura a fin de asegurarla y darle mayor estabilidad.

- Tipo X, que permite dos movimientos distintos en la conexión los componentes. Se emplea, sobre todo, para la unión entre de cerramiento y estructuras porticadas, permitiendo que el muro de fábrica se asiente y se dilate verticalmente y pueda tener movimientos de contracción o retracción horizontales, al tiempo de ser capaz de aguantar y transmitir los esfuerzos horizontales del viento perpendicular al muro, a la estructura a la que está unida.

4. Enjarjes, aparejos y encuentros, Traba y llaves.

Para que un muro de cualquier tipo sea estable y resistente, la obra de fábrica que lo compone no puede ser un conjunto de piezas dispuestas una al lado de la otra sin ningún orden. Un muro ha de trabajar como una sola pieza, es decir, debe ser un conjunto monolítico. Para conseguir el monolitismo de un muro, este debe levantarse por hiladas horizontales, en toda su extensión en la obra, siempre que esto sea posible.

5. Aparejos.

Como se ha dicho, en un muro no se coloca cada pieza de material encima de otra de cualquier manera, sino que se disponen de tal forma que queden bien trabadas entre sí, haciendo que cada pieza de una hilada descanse sobre dos o más de la hilada anterior, colocándolas de forma que las juntas verticales de una hilada no coincidan con las inmediatas inferior y superior. A esa forma de disponer el material que forma la obra de mampostería se le llama aparejar y a la posición que ocupa cada una de las piezas se le llama aparejo.

- Regular: el que se compone de piezas bien escuadradas, como por ejemplo los sillares, colocándose las piezas de forma homogénea y con regularidad. Es el tipo de aparejo que se usa generalmente en sillería.

- Irregular: el que está formado por piezas de formas y dimensiones variadas, con piedras relativamente pequeñas que se pueden ir colocando a mano. Es el tipo de aparejo que se usa generalmente en mampostería de piedra.

- Aparejo ordinario: cuando se trabaja con piedras poco trabajadas, cuando no es necesario prestar mucha atención en el acabado del paramento, resultando fábricas muy bastas.

- Aparejo en seco: si no tiene ningún tipo de mortero que cohesione la fábrica.

- Aparejo careado: cuando está compuesto por mampuestos irregulares pero la cara del muro se presenta con las juntas de las piedras bien enrasada.

- Aparejo concertado: cuando se trabaja con piedras más homogéneas que ajustan bien entre ellas.

- Aparejo poligonal: cuando el aparejo es irregular, pero formado por piedras en el paramento con forma de polígonos contiguos.

- Aparejo ciclópeo: cuando se trabaja con grandes piedras con figuras redondeadas o esquinadas, sin que se ajusten las superficies de unas con otras. Normalmente, este aparejo se realiza en seco con el auxilio de máquinas para el movimiento de las piedras.

5.1. Traba y llaves.

Las uniones entre muros distintos constituyen puntos singulares, dentro de una edificación, que tienen mucha importancia estructural, por lo que es necesario realizarlas adecuadamente. En general, todos los muros de un edificio, tanto los que tienen funciones de carga como de arriostramiento, deben trabajar juntos a la hora de soportar esfuerzos mecánicos, por lo que habrá que garantizar su traba en las zonas de unión para evitar fisuras entre ellos.

 

La traba correcta entre muros y riostras debe hacerse en cada hilada para conseguir un empotramiento perfecto entre ambos, adentrando alternativamente las piezas de un muro dentro del otro.

Las llaves utilizadas en las juntas de movimiento tendrán uno de sus extremos recubierto por una funda de plástico, de forma que por ese lado no se adhiera al mortero y así permitir el movimiento horizontal de esa parte del muro.

6. Relleno con ripios.

En las mamposterías ordinarias o en seco, la forma de las piedras de las que se componen muchas veces no permite el asentamiento correcto de estas en el mortero o entre ellas, dejando huecos que es necesario rellenar. Para el relleno de estos huecos y para acuñar los mampuestos hasta conseguir la posición conecta que se busca, se usan pequeñas piedras llamadas ripios,

6.1. Mampostería enripiada.

Las fábricas de mampostería enripiada son la clase más simple de la mampostería ordinaria. Se realizan asentando en una buena torta de mortero, para darles equilibrio, piedras grandes hasta completar la hilada, sin preocuparse por los huecos que vayan quedando entre ellas, para inmediatamente rellenar el paramento y el interior del muro, de pequeñas piezas que van clavadas y acuñadas con el mismo mortero. El paramento de estas fábricas se remata dejando las caras más planas de las piedras hacia el exterior o bien escafilando posteriormente el paramento para desbastar los ripios que sobresalgan.

 

6.2. Uso de ripios en otro tipo de mampostería.

En los diferentes tipos de mampostería, está permitido el uso de ripios, pero con algunas limitaciones que es necesario especificar:

- Mampostería en seco: se pueden emplear ripios para acuñar los mampuestos y rellenar los huecos entre ellos.

 

- Mampostería ordinaria: únicamente se admitirá que aparezca el ripio al exterior si la fábrica va a ser posteriormente revocada.

- Mampostería careada: en el interior de los muros pueden emplearse ripios, pero no en el paramento visto.

- Mampostería concertada: no se admite el empleo de ripios.

 

 

 

7. Esquinas.

La esquina de un muro es simplemente el encuentro de dos alineaciones en un punto que es común en ambas. Como ya se refirió, las piedras a utilizar en la formación de esquinas deben ser del mayor tamaño posible y algo labradas, para conseguir que los paramentos de los paños de fábrica que se encuentran en ese punto se definan perfectamente, pues la esquina es la referencia que marcará la planeidad de los muros.

7.1. Ejecución de esquinas.

Para este elemento constructivo, no existen normas que delimiten o marquen su composición, sin embargo, se deberá vigilar que las piedras empleadas sean las más grandes y con forma lo más rectangular posible, exenta de grietas o deficiencias que disminuyan su resistencia, debiendo rechazarse piedras con caras redondeadas o boleadas. La posición de colocación de las piedras será transversal, intercalando las piedras de mayor y menor tamaño. Los espacios entre las piedras se rellenarán con otras más pequeñas.

8. Huecos. Ventanas y puertas.

En un sistema formado por muros de cualquier tipo, la parte maciza siempre es la que predomina en el conjunto. Sin embargo, si estos sistemas forman parte estructural de un edificio, es necesaria la abertura en ellos de huecos funcionales que faciliten el acceso entre los diferentes habitáculos, si es un muro divisorio entre compartimentos, o la entrada de luz y aire, si el muro forma parte de la fachada.

 

8.1. Formación de huecos.

Al practicar un hueco en un muro macizo de piedra, se están desviando las cargas verticales que sufre el muro hacia los extremos, provocando una sobrecarga en esos puntos que pone en riesgo la seguridad estructural del edificio. Esta sobrecarga puede producir el hundimiento de la zona expuesta y, por consiguiente, de las plantas superiores, si no se utilizaran en la ejecución del hueco los elementos necesarios para la formación de un arco de descarga o la construcción de elementos, llamados jambas y dinteles, que realizan la misma función que el arco en los huecos. Estos elementos ayudan en la transmisión natural de las cargas hacia los puntos laterales del muro sin poner en peligro la seguridad estructural.

Elementos de un hueco.

Los elementos que constituyen o forman un hueco en un muro o pared de cualquier tipo son los que se describen a continuación.

Dinteles.

Son los elementos horizontales colocados sobre los huecos practicados para puertas y ventanas que tienen la misión de transmitir los esfuerzos que reciben de las partes superiores del muro que sustentan a los apoyos. El apoyo de los dinteles debe ser lo suficientemente ancho como para absorber y trasmitir estos esfuerzos.

Arcos.

Son un recurso estructural usado desde la antigüedad. El arco transmite las cargas que recibe hacia los laterales de los huecos por medio de la disposición geométrica de sus elementos, llamados dovelas, más que por la resistencia de los mismos. La estructura de arco hace que todos sus elementos trabajen a compresión, al contrario que los dinteles, que trabajan a flexión, transmitiendo los esfuerzos que reciben a los soportes en forma de empujes laterales, a diferencia de los dinteles, que no transmiten empujes laterales, sino verticales, a los apoyos.

 

 Jambas.

Son las dos caras o lados macizos de un hueco practicado en la pared. Las jambas transmiten y sostienen las cargas del dintel que descansa sobre su parte superior. Cuando el hueco esté ubicado en un muro de carga, el ancho de la jamba debe llevarse hasta los niveles de la cimentación o del forjado donde se apoya, aunque se trate de una ventana.

Es la parte maciza inferior del muro donde se ubica el hueco de una ventana. El antepecho se realiza de los mismos materiales y con el mismo ancho que el resto del muro, aunque no soporta ninguna carga estructural.

8,2. Huecos en muros de piedra.

Por las características de trabajo frente a los esfuerzos mecánicos que tienen los materiales pétreos, a la hora de realizar un hueco en un muro de piedra, se encuentra el problema de la luz (distancia entre jambas) en el vano del hueco. Por la poca eficacia de la piedra ante los esfuerzos de tracción, es imposible emplear dinteles de piedra de una sola pieza en huecos de luces grandes, por el considerable tamaño y peso que tendrían, por lo que normalmente se recurre al empleo de dinteles de otros materiales o al empleo de arcos de descarga.

Arco adintelado.

El adintelado es un arco que no tiene curvatura, con flecha nula, es decir, que es casi horizontal, compuesto por varias piezas, llamadas dovelas, labradas oblicuamente por los lados de las juntas y que, al colocarse unas junto a otras, realizan la misma función que un arco convencional, transmitiendo las cargas por compresión en lugar de hacerlo por tracción como los dinteles.

Como ejemplo, en el edificio de piedra de la imagen siguiente, se aprecia el dintel de la portada realizado a modo de arco adintelado, compuesto por dos grandes piedras laterales y la dovela central labrada en forma de cuña (clave), que es la encargada de transmitir las presiones a los laterales.

 

9. Unión con tabiques y forjados.

En la construcción de edificios, se combinan los muros de carga, de gran espesor y fortaleza, con la ejecución de cerramientos interiores, de menor grosor y generalmente de materiales cerámicos ligeros, llamados tabiques, que tienen la misión de compartimentar o dividir las diversas estancias de la vivienda.

Asimismo, en los muros de carga se apoyan las estructuras horizontales que forman el techo y el suelo de las diferentes plantas de la vivienda, así como la base que sustenta el tejado o cubierta. A estas estructuras se las llama forjados.

9.1. Unión de muros de carga con tabiques.

Los muros de cerramiento de una vivienda, ya sean de carga o de arriostramiento, deben ejecutarse al mismo tiempo para un perfecto acoplamiento entre ellos, por lo que se puede considerar que no hay unión sino continuidad entre los muros.

9.2. Unión de muros con forjados.

Una vez levantados los muros de cerramiento hasta la altura indicada para la planta de vivienda, se procede a la construcción del forjado, que se apoyará en los muros de carga. Esta unión muro de carga y forjado es muy importante y por ello, debe ejecutarse correctamente. En la unión muro de carga y forjado, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

- En los muros encargados de recibir el peso del forjado, se dejará transcurrir el tiempo suficiente desde la terminación del muro hasta la carga de los elementos que componen el forjado y su posterior hormigonado, para que la resistencia mecánica del mortero sea suficiente para soportar las cargas del forjado.

10. Resolución de encuentros: con otros materiales, con otros elementos constructivos y con otras tipologías constructivas.

Al construir muros de mampostería, es inevitable que se produzcan encuentros con materiales completamente distintos en su naturaleza, tamaño y forma de aplicación en obra. Ya se han visto detalles de la unión de los muros de piedra con materiales cerámicos al construir tabiquerías y con hormigones y vigas al realizar forjados.

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