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Colocación de Sillería y Perpiaño

Colocación de Sillería y Perpiaño

1. Introducción.

Como se ha tratado en los capítulos anteriores, la piedra en bruto, tal como sale de las canteras o se encuentra en la naturaleza, fue de los primeros materiales de construcción que el hombre empleó para procurarse cobijo. Al ir evolucionando, la forma de pensar del hombre primitivo también cambió y ya no se conformó con construcciones de piedra basta. Intentó agasajar a los dioses con templos grandiosos y demostrar el poderío de sus reyes con palacios magníficos, que todavía asombran. Fue entonces cuando empezó a trabajar la piedra y cuando nació uno de los oficios más antiguos del hombre: La cantería.

De las canteras, empezaron a salir piedras de todo tipo tratadas para fines constructivos o escultóricos y, entre ellas, la que ha servido paralevantar más edificios, monumentos e iglesias o templos en todo el mundo, en regiones separadas miles de kilómetros entre sí, pero con características similares en las técnicas empleadas para su producción y manejo: el sillar.

El sillar, como material de construcción, ha tenido y tiene una gran importancia en la arquitectura. Se encuentra en prácticamente todas las construcciones monumentales de Europa, principalmente, y del resto del mundo, a lo largo de la historia. Hay épocas enteras, como el Románico o el Gótico, que se identifican plenamente por el uso de este elemento, adquiriendo tanta importancia que, en un mundo con una sociedad de siervos y vasallos, los únicos hombres que tenían libertad para desplazarse y que no estaban sujetos al yugo de un señor feudal eran los canteros o maestros de obra, formando un gremio tan importante que con el tiempo dio lugar a la sociedad secreta más conocida: la masonería.

2. Construcción de fábricas de piedra.

Recordando lo visto en capítulos anteriores, las fábricas de piedra son elementos constructivos que se realizan con piezas de piedra aparejadas, en seco o con mortero, que tienen buena resistencia mecánica a los esfuerzos de compresión. Estas fábricas se pueden realizar con diferentes materiales pétreos, que se diferencian por su presentación en obra. Se consideran, para este manual, tres tipos básicos de piezas pétreas para fábricas, según el grado de labra y tamaño:

 

 

- Mampuesto: piedra tosca, sin labra o un poco labrada a una cara, que se maneja sin ayuda mecánica.

- Perpiaño: piedras labradas, presentando las esquinas vivas, de forma más o menos de paralelepípedo y regularmente trabajadas, o con corte mecanizado y de formas muy regulares.

- Sillares: piedras muy trabajadas en todas sus caras, normalmente en forma de paralelepípedo, aunque pueden adoptar otras formas según la función que desempeñen en la obra (dovelas para arco, piezas para pilares, etc.). Su manejo no puede realizarse a mano, debido a su peso y tamaño, debiendo utilizarse medios mecánicos, como grúas, para su manipulación y colocación.

 

2.1. Condiciones de ejecución.

Las fábricas de piedra labrada son todos los muros o paredes que se realizan con sillares o piezas de cantería que están labradas al menos en cinco lados, en el caso de los sillares, en que, en ocasiones, se deja sin labrar la cara opuesta al paramento, o en los seis lados, en el caso de los perpiaños, que quedan vistos en los dos lados del muro (trasdós e intradós).

En construcciones donde se coloquen los sillares a hueso, sin mortero, se debe tener la precaución de hacer los lechos del sillar ligeramente cóncavos, con su perímetro algo sobresaliente, para que los sillares carguen sobre el borde y no sobre un punto central del lecho del sillar.

Para asentar una hilada sobre otra, se usará mortero bastardo de cemento y cal. Se pondrá una buena torta de mortero y se asentará el sillar sobre él. La junta de mortero entre sillares marca la calidad de la fábrica de sillería, de manera que, cuanto más fina es, más calidad tiene la fábrica y al contrario. Una vez asentada la pieza sobre el tendel, se rellena la junta vertical desde arriba con la ayuda de una hoja de hierro, que se denomina espada o fija.

 

 

Protección de la fábrica durante la ejecución.

La fábrica de sillería deberá protegerse durante su construcción. Hay que evitar que la lluvia caiga directamente sobre ella hasta que el mortero esté lo suficientemente endurecido o haya fraguado por completo. Para ello la fábrica se cubrirá con plásticos, en caso de lluvia, para evitar el lavado de los morteros frescos, que provoca la erosión de las juntas, y también la acumulación de agua en el interior del muro. Se procurará colocar lo antes posible elementos de protección como alféizares, albardillas, etc., en los muros ya realizados.

Protección de la fábrica una vez terminada.

Las fábricas de piedra natural son muy vulnerables frente a los agentes atmosféricos, que provocan su deterioro:

- Lluvia: la lluvia afecta tanto física como químicamente a la piedra. La lluvia produce en las fábricas erosión y, a la vez, su capacidad de transporte de los materiales erosionados produce la descomposición y oxidación de los minerales presentes en la piedra.

- Heladas: el agua que contienen internamente las piedras puede congelarse y producir fisuras en la piedra al expandirse.

- Viento: el arrastre de partículas sólidas por el viento y el choque contra las fábricas produce abrasión y desgaste en los materiales pétreos.

- Vegetales: los materiales orgánicos, como líquenes o musgo, en contacto con humedad o agua de lluvia, pueden producir el comienzo de un proceso bacteriológico, provocando la descomposición en la piedra.

 

 

2.2. Secuencia de los trabajos.

El trabajo con fábricas de sillares y de perpiaños generalmente se integra dentro del proceso de construcción de los edificios, quedando condicionado, por tanto a las exigencias que se presentan en este, aunque a veces puede realizarse de forma aislada para cerramientos de patios o solares, sobre todo en los muros de perpiaños.

En todo caso, es necesario contar con una cimentación que soporte el peso de la construcción y cualquier sistema de cubierta que impida su degradación, protegiendo la fábrica de las inclemencias ambientales a las que se halle expuesta. Igualmente, es necesario, en edificaciones que tengan una altura superior a una planta, su arriostramiento por medio de muros o forjados.

Replanteo.                                                                                                                                                                                   Se trata de las labores de trazado y disposición de los muros, determinando su espesor, alineación, etc. El primer replanteo se realiza sobre el terreno, marcando en ese caso la distribución de las cimentaciones, para, una vez ejecutadas estas, proceder al replanteo de muros, tabiques de distribución del edificio, marcando las luces o distancias entre muros de carga y los muros de arriostramiento quesostengan los muros principales

Ejecución de las cimentaciones.                                                                                                                                                La perfecta disposición y estado de las cimentaciones es condición indispensable para levantar las fábricas de cantería sobre ellas, considerando el peso de los materiales en este tipo de fábricas que deberán soportar las cimentaciones.

Acopio de materiales, útiles y medios.                                                                                                                                     Los sillares y los perpiaños se deben acopiar en obra con el máximo cuidado, para que no resulten dañadas sus aristas al moverlos o amontonarlos. El acopio del material paletizado ayuda a prevenir estos daños.

Para el acopio de los materiales, de los útiles y de los medios auxiliares a usar en obra, se debe establecer un control, anotando en un registro todos los datos de recepción siguientes:

- Partida: conjunto de materiales que se reciben en obra, de la misma designación y procedencia, que llegan en un único transporte o en diferentes unidades de transporte y que se reciben en un mismo día.

- Lote: conjunto de materiales de una misma clase recibidos en la misma partida.

- Muestra: conjunto de materiales, elegidos al azar de un lote, sobre los cuales se realizarán varios ensayos o controles de calidad. Las muestras se dividen en tres partes, destinada la primera de ellas a la muestra inicial para la realización de un control previo, la segunda a la muestra de control para la realización de ensayos de control y una última parte a una muestra de reserva, que se conserva en obra para la posible realización de ensayos de contraste.

 

Disponer los andamios necesarios.

Los andamios necesarios para realizar fábricas de sillería y perpiaños pueden ser muy complejos, debido a que las operaciones de movimiento de piedras labradas en altura son complicadas y exigen en los andamios unas características altas de firmeza, resistencia y seguridad.

Elevación del material.

Los sillares y perpiaños son elementos de mucho peso y volumen y no son aptos para trabajarlos solo con la fuerza del operario. Hoy en día, existen medios de elevación capaces de colocar los elementos con gran exactitud en el sitio dispuesto para ellos, sin importar la altura de colocación.

Asentar los sillares.

La acción de asentar los sillares se denomina normalmente bornear. Se colocan en su situación lo más exactamente posible, sobre una capa de mortero y apoyados en cuñas de metal desmontables, que después del fraguado del mortero se retiran. Asentado el sillar en su posición, si hay que moverlo o bornearlo, se hará con palancas, pero siempre por la parte posterior, para evitar el desconche de algún trozo de la pieza en la cara del paramento. Se debe asentar sobre una buena torta de mortero que rebose por las juntas.

Incorporar estructuras dependientes o cubiertas.

Abriendo los cajeados que se consideren necesarios y atirantando el muro de sillería, a la vez que se apoyan sobre él los elementos necesarios para las diversas estructuras que vaya a soportar.

2.3. Longitud y espesores.

El espesor de los muros en las fábricas de perpiaño siempre será el ancho de la pieza con la que se trabaje, pues este material siempre se coloca a soga. En las fábricas de sillerías, los espesores generalmente están determinados por la colocación que se realice con los sillares. Así, según el tipo de aparejo o de muro que se esté realizando, será el grueso de este. Por lo tanto, es necesario hacer una clasificación de los tipos de muros comunes en sillería para ver sus espesores.

 

Tipos de muros.

Se pueden considerar para sillería, los siguientes tipos de muros:

- Muro de una hoja a soga: Es el muro más común y está formado por sillares solapados y trabados en todo su espesor, mostrando al paramento la cara mayor o soga. En este tipo de muro, el espesor está determinado por la longitud del tizón de la pieza.

- Muro de una hoja a tizón: formado por sillares solapados y trabados en todo su espesor, mostrando al paramento la cara menor o tizón. El espesor del muro lo determina la longitud mayor del sillar o soga.

- Muro doblado: formado por dos hojas de muro colocadas a soga, formando una pared doble continua, unidas con llaves, conectores o armaduras de tendel, para que trabajen como un solo muro. El espesor en este tipo de muro lo determinará la suma de los tizones de las dos piezas más la junta que quede entre las dos.

- Muro capuchino: formado por dos muros de una hoja, paralelos y colocados a soga, separados por una cámara de aire que suele ocuparse con algún tipo de aislante térmico y acústico. Estos muros deben estar conectados con llaves metálicas. El espesor del muro lo determina la suma de los tizones más la cámara de aire.

 

- Muro de relleno: formado por dos hojas paralelas, separadas entre sí y enlazadas con llaves, conectores o armaduras del tendel. La fábrica completa no es de sillería, sino solamente los paramentos vistos, rellenándose la cámara que queda entre las dos hojas de sillares de hormigón o de ripio con mortero, de modo que quede un conjunto macizo. Los sillares utilizados normalmente son los llamados de hoja, es decir, los que no ocupan todo el grueso del muro y tienen la cara interior sin mucha labra. Los espesores dependerán de la suma de los tizones de los sillares más el grueso de relleno entre ambos.

 

3. Alineación y nivelación. Planeidad y aplomado. Tolerancias.

Ya se vio en qué consistía cada una de las características que forman el título de este apartado. Los muros de mampostería y los de sillería y perpiaño, al tratarse de muros de fábrica de distinta composición en sus materiales, pero de similares características técnicas, deben cumplir los mismos requisitos, debiendo respetarse la alineación en los muros, la nivelación de todas las hiladas, la planeidad de los paramentos y el aplomado de todo el conjunto de la fábrica.

4. Utilización de anclajes en la colocación de sillares y perpiaños.

Tradicionalmente, las fábricas compuestas por elementos pétreos, ya sean de mampostería, de sillares o perpiaños, realizaban la tarea de muros de sustentación o de carga, de cerramiento y de muros de arriostramiento combinados en el mismo edificio. Hoy en día, con la utilización general de las estructuras porticadas de hormigón armado, las fábricas han pasado a desempeñar, principalmente, una función de cerramiento de edificios.

 

 

Al realizar un cerramiento en una estructura porticada entre pilares, por ejemplo, la continuidad del muro normalmente se ve interrumpida por los mismos pilares, con la consiguiente merma de la estabilidad del muro. En estos casos, se hace necesaria la utilización de elementos que aten la fábrica a la estructura de hormigón, solidarizándolas entre sí. Estos elementos son los anclajes.

Como ya se vio, los anclajes entre los muros de cerramiento o de particiones y los soportes estructurales podrán ser fijos para una unión completa o disponer de doble libertad de movimiento para permitir los importantes movimientos de dilatación que sufren las estructuras. Para permitir estas dilataciones, en cerramientos se deben prever juntas de movimiento vertical y horizontal.

La junta de movimiento vertical representa una interrupción de la traba de la fábrica que puede perjudicar la estabilidad del cerramiento, pues favorece el movimiento de esta en el sentido perpendicular al paramento, que sufre frente a acciones horizontales del viento. Por ello, se deben situar las juntas donde exista un elemento de la estructura, por ejemplo un pilar, que pueda sujetar ambos lados de la junta con anclajes embebidos en los tendeles y que realicen la unión entre el cerramiento y la estructura. También se debe incorporar una junta elástica entre las dos partes del cerramiento que forman la junta, que permita independizar los movimientos y evitar la entrada de humedades.

 

5. Enjarjes, aparejos y encuentros. Traba y llaves.

Los enjarjes en muros de sillería y perpiaño responden a las características de cualquier muro de material cerámico o de hormigón que posea unas medidas regulares. Los aparejos tradicionales utilizados en sillería son muy variados, siendo el aparejo a soga el que más se utiliza en la actualidad, en el caso de los perpiaños casi el único.

5.1. Enjarjes entre muros.

Es condición que deben cumplir todo tipo de muros que su ejecución se realice a la vez en toda su longitud y, si están asociados muros de carga y arriostramiento, deberán levantarse todos a la vez. Esta condición, de cumplirse en todos los casos, proporcionaría estructuras completamente seguras por el monolitismo del conjunto, pero, como ya se dijo en el caso de la mampostería de piedra, esto no siempre es posible, realizándose, en muchas ocasiones, unos muros antes que otros, debiendo enlazarlos con posterioridad.

 

 

Los enjarjes entre muros de sillería y de perpiaños son más fáciles de realizar que con los mampuestos, ya que presentan formas y medidas regulares, por lo que los tendeles están al mismo nivel en los distintos muros. Para realizar enjarjes, se procederá principalmente de dos formas distintas:

 1. Dejando las hiladas escalonadas para seguir posteriormente con la ejecución del muro.

2. Dejando en cada hilada adarajas y endejas alternativamente, para la conexión posterior del otro muro.

5.2. Aparejos y encuentros.

Los aparejos en las fábricas de sillería, al igual que en todos los tipos de fábricas, marcan la distribución de las piezas que componen los muros, marcando el espesor y los encuentros entre los diversos elementos estructurales que componen un edificio.

En una primera clasificación, se consideraban dos tipos principales de aparejos, según la regularidad que presentan las distintas hiladas, debido al tamaño y tipo de los sillares:

- Aparejo a soga: cuando los sillares aparecen en la cara vista del paramento por su lado de más longitud o soga.

- Aparejo a tizón: cuando los sillares aparecen en la cara vista del paramento por su lado más corto o tizón.

 

-Aparejo a soga y tizón: los sillares aparecen en el paramento exterior alternativamente por su soga y tizón.

- Aparejo almohadillado: en este, los sillares no presentan una superficie uniforme, los frentes se destacan de modo que resalte la unión de los mismos. Pueden presentarse de diversas maneras según el labrado de los sillares.

Los encuentros entre fábricas, como ya se dijo anteriormente, dependen en gran manera del tipo de aparejo que se utilice para la composición del muro. Cada uno de ellos, por la distinta distribución de las piezas, se presentará con distinto replanteo de estas.

Encuentro entre muros en paño central.

Para realizar el encuentro entre dos paños de muro, en la zona central de uno de ellos, el replanteo de las piezas es fundamental para conseguir que los solapes entre ellas sea el correcto.

5.3. Traba y llaves.

Las trabas en las fábricas se realizan con el propio solape que proporciona el aparejo con que se disponen las piezas que las componen.

Se pueden considerar, como elementos que realizan la función de conectar dos paños de fábrica distintos o dos hojas independientes de una misma fábrica, dos tipos distintos de llaves según el material del que se componen:

Llaves en fábricas de sillería.

Para sillería, se utilizan tres tipos principales de llaves que realizan funciones de conexión distintos.

 

Las que unen las dos hojas de un mismo muro.

Cuando se realizan muros doblados de sillería con aparejo a soga en las dos caras del muro o cuando el espesor del muro es demasiado grande. En estos casos, se pueden usar llaves formadas con el mismo material de la fábrica que se esté realizando, utilizando sillares colocados a tizón que aten las dos hojas del muro, si el ancho delmuro lo permite, o con llaves o conectores de acero colocadas en el tendel, atravesándolo en su totalidad.

Las que unen dos fábricas distintas e independientes.                                                             

Es el caso de muros de sillares que cuentan con cámara de aire o capuchina, que realizan la función de aislante térmico y acústico. En estos casos, se utilizan llaves metálicas provistas de un doblez en el centro que servirá de goterón en el caso de que se produzcan humedades por condensación, para que estas no se trasmitan a los paramentos de las fábricas.

Las que unen entre sí los sillares de una misma fábrica.

Es el caso de llaves que se introducen por medio de taladros en los sillares consecutivos de una hilada para conectarlos. La conexión se realiza en la cara superior de los sillares, quedando sumergida en el tendel de la hilada superior. De esta forma, se consiguen muros de una rigidez muy alta, con mucha resistencia a los empujes laterales.

Llaves en fábricas de perpiaño.                                                                         

En las fábricas de perpiaño, las llaves se utilizan mayoritariamente para la conexión de juntas de movimiento y para la unión del muro de cerramiento con el tabique interior en muros capuchinos, con las características descritas anteriormente.

 

6. Esquinas.

Las esquinas en la elaboración de fábricas de sillería y perpiaño son muy importantes, no solo por la función estructural que cumplen como punto de unión entre fábricas, sino también porque son la referencia en el replanteo de las restantes piezas que integran los muros y, además, forman las aristas verticales que referencian la planeidad de los paramentos.

Todas las piezas que componen la fábrica, pero sobre todo las de las esquinas, deben ir alineadas, aplomadas y niveladas. Para ello, deben comprobarse una a una al realizar el asiento de las piezas, antes de que el mortero empiece a secarse al entrar en contacto con la piedra, por si es necesario algún movimiento posterior para rectificar la posición.

7. Huecos. Ventanas y puertas.

Los elementos que entran a formar parte de la estructura de una ventana o de una puerta son los que ya se han visto, cumpliendo las mismas funciones en cualquier tipo de fábrica que se realice, ya sea de mampostería, de sillería o de elementos cerámicos, por lo que solamente se hará un corto repaso en este capítulo.

Donde se hará más hincapié es en las resoluciones que se producen en las jambas de huecos de ventanas o puertas, determinadas por el tipo de muro que se esté construyendo, pues hay ciertas diferencias en el espesor y en la traba en cada uno de ellos.

 

7.1. Elementos constructivos que forman ventanas o puertas.

Los elementos que constituyen o forman un hueco en un muro o pared de cualquier tipo son los siguientes:

 

- Dinteles: elementos horizontales que absorben los esfuerzos que se producen en las partes superiores de los huecos de un muro.

- Arcos: elementos que transmiten las cargas hacia los laterales de los huecos por la disposición geométrica de sus elementos, más que por la resistencia de los mismos, trabajando fundamentalmente a compresión. Jambas: las dos partes macizas laterales de orientación vertical, que forman un hueco practicado en la pared para una ventana o puerta.

- Jambas: trasmiten los esfuerzos y las cargas del dintel que descansa sobre su parte superior.

- Antepecho: parte inferior del hueco de una ventana, realizado con el mismo material de la fachada.

 

7.2. Jambas en huecos según el tipo de muro.

Como se vio anteriormente, en las fábricas de sillería y perpiaño se pueden considerar cuatro tipos de muros de constitución diferente, sobre todo en el espesor: muro de una hoja, muro doblado, muro con cámara de aire y muro relleno. En cada uno de ellos, al formar la jamba de un hueco, se debe recurrir a una disposición diferente de las piezas para cubrir el espesor del muro con la traba necesaria para garantizar el buen funcionamiento de la estructura.

Jambas en muro de una hoja.

Dentro de los muros de una hoja, se pueden diferenciar dos tipos, según la disposición del aparejo de la fábrica, cuyo espesor está marcado por sus propias medidas: aparejo a soga, en el que el espesor es el tizón de la pieza, y aparejo a tizón, en el que el espesor lo marca la soga de la pieza.

 

 

Jambas en muro doblado.

Los muros doblados se forman generalmente con dos hojas de sillares de la misma medida colocadas una junto a la otra y combinando el aparejo a sogas y a tizones. En este muro, el espesor lo determina el tizón del sillar. Las jambas, por lo tanto, tienen el espesor de este y la traba de las piezas se realiza según el aparejo.

 

Jambas en muro capuchino.

Un muro capuchino es el que está formado por dos muros de una hoja paralelos, en este caso, un muro de sillares o perpiaños en el paramento exterior y un muro o pared interior, que puede ser del mismo tipo o de material cerámico. Si los dos muros se realizan con el mismo material, el engarce entre ellos que se debe realizar en las jambas no representa ningún problema, pues puede hacerse como si fuera una jamba en un muro doblado. El problema es cuando se trata con dos materiales distintos, por ejemplo perpiaño y ladrillos huecos, que no se corresponden ni con las dimensiones ni con el sistema de colocación que se utiliza en cada uno de ellos.

- Jambas en muro relleno.

Los antiguos muros rellenos de sillería son elementos que se usan poco en la actualidad, debido a su alto coste por la gran cantidad de material necesario para ejecutarlos. Sin embargo, últimamente se está actualizando la realización de muros rellenos con corcho u otro tipo de material con función aislante, buscando la eficiencia energética de las construcciones.

Los muros tradicionales se realizaban con dos hojas de sillería colocadas a soga, separadas por la cámara de relleno de medidas variables. En estos muros, de alta capacidad portante, las jambas son una continuidad de la fábrica de los paramentos, puesto que se realizan con el mismo material y el mismo aparejo.

 

8. Unión con tabiques y forjados.

Los muros de sillería y de perpiaños, al igual que los de mampostería, se combinan en edificación con los cerramientos interiores, generalmente de materiales cerámicos ligeros o tabiques, que tienen la misión de compartimentar o dividir las diversas estancias de la vivienda.

También sirven de apoyo para los forjados, que, como se vio anteriormente, son las estructuras que dividen horizontalmente las distintas plantas de la vivienda.

8.1. Unión con tabiques.

Al realizar los cerramientos interiores de una vivienda, cuyo cerramiento exterior se ha levantado con sillerías anteriormente, se deben dar los pasos necesarios para conseguir una buena unión entre ambas fábricas, considerando la diferencia de las características de los materiales que se utilizan en su realización.

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