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Trabajos complementarios, remates y acabados

Trabajos complementarios, remates y acabados
1. Introducción.
Cualquier proceso tiene un principio y un fin. Igual ocurre en el proceso de construcción en obra de mampostería, sillería y perpiaño. Para el total desarrollo de las obras de mampostería, sillería y perpiaño se utilizan los procedimientos de colocación y sistemas auxiliares de trabajo, pero para su terminación existen multitud de trabajos complementarios, piezas de remates y técnicas de acabado, como en toda la tecnología constructiva.
En la piedra natural las terminaciones no solo se refieren a la apariencia que pueda dejar las fábricas y elementos estructurales, sino que también se aplican a remates con piezas aplantilladas o especiales, ocultamiento o colocación de diversos elementos para alguna instalación y colocación de mobiliario. Incluso el término se amplía a los trabajos de mantenimiento, recuperación, rehabilitación y protección de elementos de piedra natural. Aunque estos trabajos no parezcan tener importancia, sí que son absolutamente necesarios para una ejecución de calidad que permita la construcción y el mantenimiento de los elementos de piedra natural para el perfecto uso y servicio al que fueron destinados.
2. Comentarios previos.
En las construcciones con piedra natural la piedra se utiliza como elemento resistente, elemento decorativo o como materia prima para la fabricación de otros materiales. El proceso de la construcción se puede dividir en varias etapas lógicas que facilitan la organización, seguimiento de control y valoración económico-productiva de los trabajos. Estas etapas vienen definidas en la memoria constructiva de los proyectos, como los sistemas, que son adaptaciones a las técnicas constructivas adoptadas para cada obra en concreto.
Una vez terminada la obra y puesta en servicio se somete a la acción de los agentes externos, en el conjunto de la construcción con su entorno, e internos, de cada material que forma parte de la misma. Estos agentes condicionan la evolución de la construcción y su durabilidad temporal. Estos agentes son los que originan la alteración de propiedades en un material pétreo, desde un desequilibrio del ambiente que rodea a la piedra natural, hasta los defectos de una construcción que derivan en patologías de la piedra.
   
Entre los factores que pueden desencadenar una alteración o patología se encuentran los incompatibles y los que se originan por defectos de ejecución, ya sea por imperfecciones en el material, la no adecuada elección del tipo, acabado, tratamiento y uso, o por un procedimiento de colocación inadecuado.
3. Colocación de elementos auxiliares y complementarios: rejillas, sumideros, remates metálicos y otros.
La colocación de los elementos auxiliares y complementarios cierra el periodo de construcción del edificio en el sistema de acabados. Esto completa la obra con trabajos de terminación generalizándose en los revestimientos de elementos estructurales.
Para cada una de las fases de obra se pueden encontrar elementos auxiliares y complementarios que acompañan a las aplicaciones de la piedra natural.   
Así pues se distinguen:
- En muros y fábricas: rejillas, elementos para ocultar instalaciones y juntas estructurales o rozas.
- Carpinterías: marcos de colocación superficial o empotrada.
- Instalaciones: iluminación superficial o empotrada, elementos para ocultar instalaciones, rejillas para sumideros, aliviaderos, etc.
- Revestimientos: aplacados en muros cortina con elementos mecánicos, revestimientos interiores y exteriores en diferentes paramentos, cubriciones con pizarra, etc.
-Seguridad: barandillas y elementos de arriostramiento.
Los revestimientos se acompañan tanto de elementos auxiliares del mismo material (piedra natural) o elementos complementarios de diferente material y que realizan la misma función.                
A continuación se presentan algunos.
3.1. Rejillas.
Como elemento constructivo una rejilla es una retícula o pantalla perforada para cubrir, ocultar o proteger una abertura de un paramento. Se coloca a modo de ventana respiradero. También se utilizan para impedir el paso de animales a las estancias.
Muchas veces no basta con una rejilla para ocultar una instalación y lo que se coloca son piezas de carpintería metálica o estructuras metálicas a modo de puertas forradas con material pétreo.
3.2. Sumideros.
Los sumideros son elementos que pertenecen a la red de instalaciones de saneamiento. Hasta ellos llegan las líneas de agua de las cubiertas y las rigolas en urbanización. En los sumideros se suelen colocar rejillas para evitar que a la red de evacuación de aguas lleguen objetos sólidos que puedan producir atascos.
Con la piedra existen sumideros en diferentes diseños, pero con el avance tecnológico y para evitar el mal olor del agua de putrefacción, aparecieron los sifones.
En la actualidad los sumideros pueden estar realizados en distintos materiales, desde el hierro fundido al PVC. Son materiales resistentes que no aportan color a la piedra a la que acompañan.
3.3. Remates metálicos.
Un remate arquitectónico es el elemento que se coloca sobre la construcción para adornarla o coronarla. Su definición se aplica incluso a los ornamentos extremos como las coronaciones.
En piedra natural algunos remates se indican principalmente en las cornisas. Se puede destacar la función del babero que es una chapa metálica para evitar el paso del agua de lluvia y que se coloca tanto en cubierta como en uniones entre paramentos.
Posibles aplicaciones de babero pertenecen al campo de la impermeabilización, derivando en láminas asfálticas y plásticas que se colocan bajo superficies y revestimientos. También se le dice babero a la superficie que rodea a modo de lámina impermeabilizante los sumideros.
Posibles aplicaciones de babero pertenecen al campo de la impermeabilización, derivando en láminas asfálticas y plásticas que se colocan bajo superficies y revestimientos. También se le dice babero a la superficie que rodea a modo de lámina impermeabilizante los sumideros.
3.4. Otros elementos auxiliares y complementarios.
En este apartado se pueden señalar aquellas estructuras que sirven de seguridad, tanto para soportar saledizos o balconadas en la fachada como barandillas y antepechos.  Estos elementos se colocan en la obra de piedra de forma empotrada, anclada o mediante elementos mecánicos, tales como tornillería. También se pueden encontrar rejas embutidas en los marcos de la madera de las ventanas.
Otro elemento auxiliar son los tirantes metálicos resistentes a la corrosión y que sirven para unir partes de una construcción. Igualmente, los revestimientos o aplacados de fachadas cuentan con anclajes que permiten el movimiento independiente del mismo frente a la estructura, pero que debe estar perfectamente ejecutado y nivelado para no dañar las piezas de piedra natural.
4. Protecciones contra la humedad: barreras en arranques y acabados superficiales.
Cualquier material utilizado en la construcción está regulado en cuanto a sus características para mantener la calidad y la seguridad de manipulación.
Esto significa que durante el proceso de construcción esos materiales no pierdan ninguna de las cualidades por las cuales han sido elegidos en el proyecto. Además deben asegurar que funcionarán una vez colocados.
La piedra natural por su condición de pertenecer al medio y guarecer las construcciones de los agentes externos debe cumplir unas condiciones según su naturaleza y uso. Así el material pétreo tiene unas características que son ensayadas y que se agrupan en: ensayos de dimensión, de propiedades mecánicas, de propiedades hídricas, de durabilidad y ensayos para otras propiedades.
Especialmente en la piedra la acción más relevante es la biodegradación producida por el medio ambiente del que esté rodeada. Esta biodegradación puede venir de vegetación, microorganismos y residuos biológicos que en combinación con otras acciones atacan y llevan a la degradación de la piedra.
Para que la biodegradación del material pétreo se produzca es necesario un índice de agua que penetre en la piedra de forma natural a través de sus poros y capilares. De esta forma el material aloja agua, que bajo unas determinadas condiciones o combinada con unas sustancias específicas, puede transformarse en hielo o crear otros agentes que manchen y desgasten la piedra.
4.1. Barreras en arranques.
En general hay que tener en cuenta el proceso de envejecimiento del material pétreo, sobre todo en ambientes húmedos. El agua de lluvia, y a veces de los morteros de colocación, sobre todo en revestimientos de aplacados, puede originar manchas además de un deterioro estructural produciendo efectos no deseados.
Las barreras en arranques son concebidas para impedir que el agua entre en la edificación y espacios habitables, además de proteger la biodegradación que pueda sufrir el material.
Normalmente en las construcciones, este tipo de barreras se llaman antihumedad por el objetivo que persiguen. El zócalo y la basa están concebidos para ocultarla o servir por sí mismos como barrera en arranque.
El zócalo debe ejecutarse correctamente. Esto quiere decir que hay que saber qué tipo de material pétreo se coloca. Preferiblemente un material poco poroso. (También habrá que tener en cuenta si se trata de una fábrica de piedra para revestir, una fábrica vista o un revestimiento en piedra sobre soporte).
Las basas, que se colocan normalmente bajo pies derechos de madera en pérgolas de exteriores, hacen de barrera antihumedad natural para que la madera no se pudra ante la acción descontrolada del agua ambiental.
Otros elementos mecánicos que sirven de barrera antihumedad son las imprimaciones de pinturas bituminosas, las láminas impermeabilizantes o desagües colocados específicamente en el paramento que condensan el agua y desecan el material.
4.2. Acabados superficiales de la piedra natural.
Otras protecciones realizadas en piedra tanto natural como artificial son los relacionados con piezas especiales de aplacados o revestimientos. Al igual que el zócalo, que también tiene la función de resistir los impactos, se pueden encontrar elementos vulnerables de la edificación. En este sentido otras protecciones son las esquinas, los cortavientos y las ménsulas.
Muchos de los acabados se dan solo en cierta tipología pétrea por sus cualidades de dureza o cohesión de sus partículas.
Los tipos de acabados superficiales que reciben el nombre del aspecto que se puede observar a simple vista son fruto de la aplicación de técnicas manuales o mecánicas.  Así se puede encontrar con la siguiente terminación:
- Al corte: la superficie no presenta ningún tratamiento. Se muestra tal cual sale del corte de la máquina después de la extracción de la materia prima.
- Serrado: aspecto que presenta la piedra tras pasar un bloque por la sierra mono o multilama (telares de flejes en acero o diamante). La superficie resultante es muy plana y lisa pero áspera con aparición de surcos u ondulaciones paralelas siguiendo la dirección de serrado. La profundidad del serrado varía dependiendo de la tecnología utilizada.
- Lajado: corte natural utilizando herramientas similares a las manuales como un cincel ancho, cuñas o mazas. Es una terminación característica de las piedras pizarrosas y se puede aplicar a alguna cantería tableada como cuarcitas o algunas areniscas. Para piedras que no tienen esta característica de laja esta terminación recibe el nombre de partido. El corte aprovecha la debilidad de la orientación mineral de la piedra de origen, como en el caso de los granitos.
- Labrado: consiste en el rayado superficial con incisiones oblicuas. Se realiza a mano utilizando la escoda.
- Apiconado: tratamiento rústico con muescas e incisiones alargadas sobre una superficie previamente aplanada con disco, corte natural o serrado. Se emplea en acabados de arcos, esquinas y peanas. Se utilizan el golpeo de una pica o un puntero. Dan carácter de construcción antigua.
- Escafilado: tras el corte se retrabaja la pieza con herramientas de labra manual para conseguir una superficie heterogénea. Si el relieve tiene más de 2 centímetros esta terminación se llama de berrugo. Se aplica sobre todo en construcciones rurales o espacios urbanos con apariencia rústica.
- Abujardado: es un acabado rugoso que da una textura granulada. El acabado se consigue por el uso de un martillo de cabezales dentados de acero o bujarda. En su aplicación se consigue que el tono del color de la piedra sea más claro y homogéneo. Suele utilizarse en peldaños.
- Raspado: para superficies de piedras no muy compactas como las areniscas. Se utiliza un rascador, sistema de lijado o máquina con cabezal abrasivo rotatorio. La superficie queda uniforme sin relieve ni ralladura.
- Flameado: a diferencia del resto de acabados el flameado es un tratamiento con lanza térmica que proyecta alta temperatura sobre la superficie dando un relieve rugoso. Este acabado tiene un aspecto de superficie vítrea y con cráteres.
- Pulido: es un tratamiento progresivo de alisado y abrillantado de una superficie. Se caracteriza por la utilización de abrasivos sobre la piedra que dejan la superficie libre de poros mejorando la resistencia a las agresiones externas.
- Apomazado: tratamiento similar al pulido pero no se llega a "sacar brillo" quedando las superficies planas y lisas y sin marcas visibles, pero mate.
 
5. Espesor, relleno y acabado de juntas. Tratamiento de juntas y superficies. Materiales sellantes.
Una de las principales puertas de entrada de humedad en la piedra natural son aquellos elementos diferentes en contacto con el material pétreo.
Visiblemente las juntas también quedan expuestas al ambiente, pero además pueden contener otro material diferente al pétreo natural, lo que es susceptible de crear alguna afección.
5.1. Tratamiento de juntas y superficies.
El principal tratamiento durante el procedimiento de construcción de cualquier elemento de piedra natural que reciben las superficies y las juntas es el de limpieza. Para su sellado natural se realiza el llagueado.
Por tanto, el mortero que debe aplicarse en las juntas debe tener propiedades similares al material pétreo y es preciso que sus componentes sean lo más naturales posibles. El llagueado permite pulir de algún modo el mortero de la junta y dejar libre de poros este material de unión.
En las juntas de piedra natural el procedimiento se denomina emboquillado, que no es otra cosa que recubrir las superficies expuestas al paso del agua para evitar la erosión en ese punto.
Los componentes principales de estos morteros son el cemento, la arena y en determinados casos, la cal. La mezcla se hace en seco para que todos los componentes estén bien mezclados. El agua que se incorpora hidrata el cemento que permite trabajar la pasta.
Hay varias modalidades de juntas que se pueden dar en la construcción con piedra natural:
- La junta a hueso que no posee material de sellado.
- La junta de contorno que está dispuesta como separación entre un revestimiento y cualquier otro elemento para evitar interferencia.
- La junta de dilatación que absorbe las variaciones del posible movimiento estructural y que en fábricas de piedra (según el CTE) se dispone cada 30 metros.
- La junta estructural formada entre dos cuerpos de edificio contiguos debiendo ser respetada y protegida.
- La junta preconformada que es un perfil metálico o junquillo que cierra el espacio libre de la junta. Tiene un carácter mecánico y estético.
- La junta en movimiento que está formada entre dos paños de un revestimiento de fachada o pavimento y permite la libre variación térmica.
5.2. Materiales sellantes.
El pulido o abrillantado hace que las superficies queden libres de poros. De alguna forma "sella" el material. La principal función del material sellante es la de crear una película sobre la piedra que mantenga los poros cerrados. Con esta función no penetrará humedad o partícula alguna en la piedra.
Se trata de barnices que tienen una duración máxima ya que son sensibles al envejecimiento provocado por los rayos UV del sol.
Actualmente y gracias a la nanotecnología estos productos están evolucionando para no cambiar la apariencia natural ni la textura, ser versátiles, ya que permiten pintar encima o poner cualquier otro tipo de recubrimiento sintético, y ser económicos.
Los revestimientos de piedra natural cuya terminación superficial no sea el abrillantado no son susceptibles de ser lechados. La lechada de mortero normalmente se realiza para la terminación de las juntas previo al pulido del revestimiento. Principalmente este proceso se ejecuta sobre solados que van a ser abrillantados.
En construcción con piedra natural otro de los procedimientos es el rejuntado. Consiste en rejuntar los pavimentos arquitectónicos de piedra natural. Este rejuntado se realiza con productos específicos de amplia gama en el mercado.
6. Remates singulares.
Como ya se sabe, algunos de estos remates son las albardillas, que incluso en las construcciones con materiales manufacturados, se prefieren de piedra natural y de una sola pieza.
Existen otro tipo de remates decorativos como las molduras. En este sentido se encuentran también remates en borde, como por ejemplo en las encimeras.
Tanto unos remates como otros pueden formar parte de elementos que deben garantizar impermeabilidad a la edificación a la vez que una apariencia acorde con el lugar donde se colocan.
 Entre la enumeración interminable de remates singulares se destacan los siguientes:
- En cornisas e impostas: coronaciones, guardasillas, ancones, consolas, remates de cola y retornos de cornisas.
- En revestimientos: zócalos de arquitrabe y remates del zócalo.
- En aplacados: cenefas, frisos, frontones.
- En fábricas con piedra natural: celosías, grabados y altorrelieves de piedra. En escaleras: zanquines, remates de pilarote o de la columna, inicio de barandilla de escalera.
- En jardinería y urbanización: alcorques, bordillos y rigolas.
- En cubiertas y saneamiento: cumbreras, pináculos, desagües o gárgolas, rejillas sumidero, arquetas, pie de bajante, etc.
- En mobiliario: variedad de mobiliario urbano, mojones, marcos y decoraciones funerarias.
- Encimeras para baños y cocinas.
- Otros: abrevaderos, piedras de molar, peanas, lavabos, fregaderos, bañeras y platos de ducha.
Un remate también es entendido como el fin o terminación de algo. Según esta descripción cualquiera de los elementos lineales anteriormente enumerados pueden tener un remate en canto recto, medio redondo, redondo, canto biselado, chaflán, achaflanado con cantos redondeados, y algunos cantos especiales para el mármol, en particular como canto pecho paloma y redondo con rebaje. Otros remates de cantos son derivados de los trabajos en madera como el biselado, la entrecalle, el recercado, fresado, con goterón, moldurado y vaciado.
7. Limpieza de las fábricas de piedra y del área de trabajo.
Dentro del procedimiento de colocación de la piedra natural, y más concretamente en los puntos finales, se indicaba la importancia del orden y limpieza del área de trabajo y del aspecto frente a la entrega de la construcción pétrea.
La limpieza tiene por objeto eliminar la suciedad y otros materiales nocivos acumulados en la superficie y que aceleran su deterioro.
Las operaciones previas en el proceso de limpieza, mantenimiento o consolidación se rigen por un programa de trabajo en el que se incluyen dos pasos previos:
1. La identificación de los materiales (incluidos los de las juntas).
2. La tipología, naturaleza y extensión de depósitos superficiales.
7.1. Métodos de limpieza.
La limpieza periódica ayuda al mantenimiento y conservación de la piedra natural. Dependiendo de los pasos previos del programa de limpieza se puede hablar de varios métodos clasificados en cuatro tipos.
Tratamientos acuosos
Se trata de aprovechar las propiedades solventes del agua para atacar a los componentes solubles de los contaminantes.
Cuando se habla de revestimientos de piedra natural se identifican con revestimientos discontinuos, ya que el revestimiento se hace mediante piezas separadas.
Este tipo de tratamientos están indicados para las zonas de difícil acceso en las que se producen acumulación de depósitos que pueden reaccionar con elementos de la piedra.
Aunque el agua de lluvia u otros aportes pueden causar lesiones en los paramentos verticales, también se puede señalar que favorecen el lavado de la piedra de forma natural.
En general es recomendable el empleo de agua desmineralizada en las siguientes metodologías:
- Agua a presión: que no sobrepasa las 2 o 3 atmósferas en piezas deterioradas para no contribuir a la erosión. Indicado para depósitos solubles calcáreos.
- Agua nebulizada: a través de nebulizadores de pequeño caudal y con gran superficie de actuación. Para geometrías de difícil acceso y elementos decorativos labrados.
- Vapor de agua: como última elección si se utiliza un método acuoso de limpieza, puesto que no es controlable el tiempo de exposición al vapor de las piezas pétreas.  No se utiliza en piedras con escasa resistencia al choque térmico o con componentes hidrosolubles que puedan cristalizar en los poros.
Tratamientos mecánicos.
Se aplican con precaución para que su acción sobre el paramento pétreo sea lo más limitada posible.
Las herramientas más utilizadas son bisturís, espátulas, lijas o equipos motorizados como tornos de precisión, amoladores o de proyección de abrasivos.
Su uso se realiza en condiciones controladas y situaciones en las que otros tratamientos no son factibles.
Para los tratamientos mecánicos los métodos utilizados son:
- Manuales: de ejecución lenta con eficacia que depende de la pericia del operario. Aunque se trata también de un método de inspección previo dado el acercamiento personalizado al conocimiento de la suciedad a eliminar.
- Chorro o microchorro de arena: se proyecta arena de sílice, vidrio, piedra pómez, alúmina u otro material abrasivo sobre la piedra. Se hace de manera controlada para evitar la erosión. Puede realizarse por vía seca o húmeda y siempre con partículas preferiblemente de grano redondeado.
Tratamientos químicos.
Deben emplearse bajo supervisión de personal experto y comprobaciones previas sobre pequeñas superficies. Sus acciones son irreversibles en la piedra. Se trata de sustancias con acidez o basicidad elevadas. También puede aplicarse con agentes orgánicos.
Como agente básico principal está la sosa cáustica para eliminación de manchas de yeso en calizas y mármoles.
Métodos especiales.
Son métodos que utilizan las microondas, ultrasonidos y el láser entre otros instrumentos.
El método láser es el más utilizado en piedras deterioradas o en las que no es recomendable otra técnica o tratamiento.<

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